Música sagrada: un viaje espiritual a través de los sentidos.

“Cuando en el abrazo se agiten tus sentidos —cual hojas de un árbol—, adéntrate en ese estremecimiento.” OSHO.

Sopla un fuerte viento y el árbol se agita, incluso las raíces se estremecen; cada hoja se agita. ¡Sé como un árbol! Sopla un fuerte viento…; el sexo es un viento poderoso, una energía fluyendo a través de ti. ¡Estremécete! ¡Vibra! Deja que cada célula de tu cuerpo dance. Así debería ser para tod@s. Tu amante también está danzando, cada célula vibrando; sólo entonces os fundiréis. Y ese encuentro no será mental, será una fusión de vuestras bioenergías.

Adéntrate en este estremecimiento, y cuando te estremezcas no permanezcas separado, no seas un espectador, porque la mente es el espectador. ¡No te alejes! Sé la vibración, vuélvete la vibración; olvídate de todo y vuélvete la vibración. No es tu cuerpo el qué está vibrando, eres tú, todo tu ser. Te has vuelto la propia vibración. Entonces no hay dos cuerpos ni dos mentes. Al principio había dos energías vibrando… al final, solamente un círculo, no dos.

Esto es adwaita: «no-dualidad».Y con esa sensación de «ahora la existencia es mi hogar», ponte a BAILAR.

Aquí tienes una cuidada selección personal de música mística:

Y algo diferente… pero no menos importante a tener presente:
  • Cuídame: interpretada por Pedro Guerra y Jorge Drexler (click aquí).
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